"Lo que más temo es la muerte de la imaginación" de Sylvia Plath
Deleguemos en el deseo de volar. Tú y también yo, nosotros.
En terminar lo que se empieza cuando se encuentra la razonable belleza.
Esa que atesora los primeros besos que cumplen con los labios
y hace oídos sordos al desamparo de los juegos solitarios.